Asciende a 61 los muertos por terremoto, Juchitán la más afectada

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Asciende a 61 los muertos por terremoto, Juchitán la más afectada

Al principio el Servicio Sismológico Mexicano situó la magnitud del sismo en los 8,4 grados, pero posteriormente el gobierno aclaró que fue de 8,2.

Irma López ve a las retroexcavadoras remover escombros y llora. Se aferra a su hijo y, en la oscuridad sentada bajo un árbol, pide con un hilo de voz que su marido esté con vida.

Juan Jiménez está atrapado bajo un montón de ladrillos, de hierros retorcidos, de paredes que se vinieron abajo, restos de una buena parte del palacio municipal de Juchitán que no aguantó el temblor de la tierra.

De acuerdo con el Servicio Sismológico de México, el sismo tuvo su epicentro 137 kilómetros al suroeste de Tonalá, Chiapas.

El mayor terremoto en sacudir México en casi un siglo, de magnitud 8,2, golpeó con especial virulencia a esta ciudad del estado de Oaxaca. Aquí murió la mayoría de las 61 personas (45 en Oaxaca, 12 en Chiapas y cuatro en Tabasco) que perdió la vida en el país.

El terremoto al filo de la medianoche del jueves hizo temblar a millones. Pero nadie sufrió tanto como Juchitán: 36 fallecidos y una de cada tres casas en esta población de 75.000 personas declarada inhabitable.

A 24 horas del desastre, el centro histórico de la ciudad era un mar de calles cortadas, vidrios en la vía pública, paredes agujereadas y pilas de escombros por doquier. Construcciones que quedaron en el suelo. Solitarias, abandonadas e inexpresivas.

Cientos de viviendas han quedado seriamente dañadas.

Pero el silencio en la cara de la gente, espectadores de una búsqueda desesperada, era suficiente para transmitir la emoción de un pueblo golpeado. En la negrura de la noche, su rostro casi indivisible, Irma López seguía sin poder contener las lágrimas: "Confío en que va a aparecer, en que va a aparecer con vida".

Su marido, policía del ayuntamiento, trabajaba allí cuando llegó el temblor, a metros de donde ella ahora espera que de la maraña de socorristas, policías, soldados, marinos y perros que buscan, salga Juan.

La zona fue visitada por el presidente Enrique Peña Nieto. La prioridad, dijo, era llevar agua y alimentos para la población afectada. Partes de Juchitán son una ciudad fantasma, tiendas cerradas con los productos por los suelos, colas para comprar lo básico en las que seguían abiertas, hoteles sin más iluminación que las linternas de los celulares. Caos y dolor, pero en calma y en silencio.

Más 500 réplicas se sucedieron en todo el país tras el terremoto. El temor de una fuerte sigue latente. México atraviesa tres días de luto. Irma López espera con la mirada perdida, las retroexcavadores vuelven a adentrarse en la montaña de escombros, llora y le pide a Dios que saquen a Juan.

BBC Mundo